Tributo a Dennis Noyes

Pruebas y Artículos de Opinión de las motos de los años 80

Suzuki Katana 650

 

No sé si la Suzuki Katana es la mejor 650 del mercado mundial, pero sí que es, sin lugar a dudas, la más exótica, la más agresiva y, en mi opinión al menos, la más bella. La línea concebida por el alemán Hans Muth (anteriormente con BMW) es atrevida, sin ser chocante, «rara» o artesanal. Y, además de las consideraciones estéticas, hay que destacar que la carrocería de la Katana es el fruto dé largos estu­dios en el túnel de viento de Suzuki..., una combina­ción feliz de forma y función.

 Y a pesar de estar diseñada por un equipo de alemanes, la Katana, tanto de línea como de nombre, huele a japonesa por los cuatro costados, los japoneses siempre han buscado una línea clásica, hu­yendo de cualquier silueta que pudiera parecer extraña u “oriental” a los europeos o los americanos. Hasta ahora, las nuestras más puras del gusto japonés se han visto en sus máquinas de G. P., especialmente en las 500 cc, la 500 de Suzuki y la nueva Yamaha de válvulas rotativas de Roberts y Sheene.

La serie de las Katana (1.100, 750, 650 y 550 cc.) tiene algo de la belleza audaz y agresiva de las japonesas de G. P. y de resistencia. No sé exactamente cómo explicarlo, pero una Suzuki Bimota, bella sin lugar a dudas, nunca deja de ser una moto europea, una moto italianísima, mientras que todas las Katana tienen pinta japonesa..., más que nada en la fluidez de las líneas que unen sillín y depósito. Al diseñar la Katana, Muth buscó la esencia de la moto japone­sa, todo lo que es y todo lo que promete ser.

El hecho de que Suzuki deci­diera llevar este osado diseño a la serie indica que los altos mandos reconocieron que se había captado en esta escultura metálica y plástica la verda­dera personalidad de la moto deportiva japonesa.

La Katana remacha el dicho de que «sobre gustos no hay nada escrito», porque nos obli­ga a opinar, a quererla o a odiarla. Lo que más me gusta de la Katana es que su línea no peca de futurista ni vanguar­dista. Las Mystery Ship de Craig Vetter son estéticamente agradables, pero con menos fibra de vidrio y menos ostentación, la Kata­na nos hace ilusiones. Nos hace pensar en la espada del samurai cortando el aire veloz pero silenciosa.

La más bella de todas las Katana es la imponente GSX S 1.100, idéntica en línea a la GSX 750. Con los 105 CV. y una velocidad máxima de 220Km/h., la 1.100 Katana es la más potente, la más rápida y la más estable de las tetracilíndricas del mercado actual (salvo creaciones artesanales como las Bimota) e iguala a la Honda CBX de seis cilindros en prestaciones, su­perándola ampliamente en es­tabilidad.

De hecho, la 1.100 Katana no es más que una GSX con cambio de ropa. No hay ningu­na «preparación Katana» para el motor, aunque dentro de muy poco existirá la opción de compra en USA de la Suzuki-Katana-Yoshimura, con más potencia de la que la mayoría de nosotros podemos imagi­nar.

Pero Suzuki no piensa co­mercializar ninguna GSX Kata­na con motor potenciado. ¡Con 104 CV. basta! Así, las Katana son nada más y nada menos que Suzuki de serie con cambio de carrocería. La per­sonalidad de cada Katana se debe a la de la Suzuki que ha sido escogida por la fábrica para ser vestida de samurai..., la GS 550, la GS 650 GT, la GSX 750 y la todopoderosa GSX 1.100.

Si la 1.100 Katana es actual­mente la reina de las superbikes japonesas es porque la GSX 1.100 ofrece, en opinión de casi todos los probadores, la mejor combinación obteni­ble (por el momento) de po­tencia, estabilidad y frenado en una moto de serie, exclu­yendo, como hemos dicho an­tes, híbridas como la Suzuki y Kawasaki Bimota.

La Katana de nuestra prue­ba, cedida por Movilauto, im­portadores de Suzuki para Es­paña, arranca sobre la base de la Suzuki GS 650 GT, una tetracilíndrica de 674 cc.

El hecho de que Suzuki deci­diera vestir de Samurai a la versión GT, con transmisión secundaria por cardan, en vez de la más ligera y algo más rápida GS 650 EX, con trans­misión secundaria por cadena, indica que el departamento de marketing dirige esta moto ha­cia una clientela que quiere una moto bella, llamativa, ori­ginal..., aunque no necesaria­mente superdeportiva.

La 1.100 S Katana es, pro­bablemente, la moto de gran cilindrada más completa del momento, capaz de defender en circuitos de velocidad y ca­rreras de «production» el pres­tigio de la marca contra la más potente de las japonesas y la más estable de las italianas..., siendo algo menos potente que la más potente de las ja­ponesas (CBX) y menos esta­ble que la más estable de las italianas (Ducati 900 SS), pero capaz de ganar a las dos..., como está ocurriendo semana tras semana en las carreras in­glesas y americanas.

El que compra la 1.100 S Katana no sólo quiere una tetracilíndrica superdeportiva; quiere también una línea que demuestre el verdadero carácter de su montura. Pero el que compra una Katana de 750, 650 ó 550 quiere la estética Katana sin la «mala leche» (y el precio) de un mo­tor de más de 100 CV. Y de estas tres Katana, la 650 tiene la mejor /relación pe­so/potencia/ ya que la GSX 750 Katana pesa 250 Kg. y rinde 82 CV, mientras la 650 rinde 73CV para un peso de 215.

La Katana no es una «cafe racer», y su ancho depósito hace virtualmente imposible acoplar semimanillares sin recurrir a topes de dirección, limitando así el radio de giro.

Si esta moto fuera de venta libre en España habría que en­trar en más detalles, criti­cándola por no disponer de ningún hueco útil debajo del sillín. También sería un placer dedicar un par de días a experimentos con otros neu­máticos, reglajes de suspen­siones, uso de un amortigua­res de dirección, etcétera, para intentar eliminar la ligere­za de dirección a 140 Km/hora y en las salidas de curvas. Pero no tenemos, lamentablemente. que llegar tan lejos con una moto prohibida por el pro­teccionismo, ese proteccionis­mo que hoy en día protege a unos pocos, dejando a todos los motociclistas de España sin las opciones que son nor­males en todos los demás países de Europa.

Si nos ponemos a pensar se­riamente en lo mucho que Su­zuki ofrece en el mercado libre por tan poco dinero, termina­remos frustrados y deprimi­dos. Y es que el precio previs­to para la Katana 650 en Lon­dres es de 350.000 pesetas, o sea, menos que una Sanglas 400 «Y».